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lunes, 25 de octubre de 2010

Estadísticas de la ONU muestran que este año más de dos mil 200 civiles murieron en su mayoría por los ataques aéreos de Estados Unidos y la OTAN, un 30 por ciento más que en 2009. Aunque la meta de la resistencia e insurgencia islámica es expulsar a todos los ocupantes foráneos y a la administración de Kabul, instalada, respaldada y financiada por Estados Unidos desde el 2002, el tiempo dirá la última palabra.

Por:     Manuel Navarro Escobedo 

Luego de nueve años de su invasión y ocupación, Estados Unidos y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) permanecen empantanados y sin esperanzas algunas en eliminar a los insurgentes islámicos, supuestos objetivos de su agresión a Afganistán.
Sin embargo, a juzgar por las operaciones desarrolladas a partir del 7 de octubre del 2001 del Pentágono, dentro de su campaña global contra el denominado terrorismo, el martirizado país centroasiático estaría ahora pacificado y ''gobernado por una poderosa administración étnica anti-talibán''.
De ahí que, la admisión de Washington de que se encuentra en la primera fase de una guerra (ocupación) potencialmente prolongada en Afganistán muestra el auge de la resistencia y su habilidad de adaptación en ese territorio islámico.
Esto figura en el informe elaborado por la secretaría norteamericana de Estado acerca de su denominado terrorismo en el mundo el cual reconoce que ''es probable que enfrentemos un enemigo resistente durante años'', en esa martirizada nación islámica fronteriza con Paquistán.
De ahí que, ante esa ''preocupación'' surge la premura de sus aliados de la OTAN en incrementar en decenas de miles de soldados sus unidades ocupantes en Afganistán, aunque con algunas resistencias.
La violencia se intensificó en todo el territorio afganos en los últimos años y está en su peor momento desde que Estados Unidos, secundado por Gran Bretaña y las fuerzas opositoras afganas, derrocaron a los Talibán en 2001.

Es cierto, en gran medida, que los musulmanes armados afganos y los segmentos que conforman la insurgencia comenzaron a aplicar en los últimos tiempos contra las tropas ocupantes una táctica similar a la iraquí: los ataques suicidas, que causan grandes bajas.
Esos ataque fatales con coches bombas en las turbulentas provincias sureñas de Kandahar, Helmand, Uruzgan, Zabul, Kunar, Khost e incluso Kabul son sucesos novedosos, que antes nunca se emplearon en las anteriores tres décadas de lucha fraticida entre afganos.
Las cifras son elocuentes: entre enero y septiembre del 2010 casi 560 efectivos agrupados en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), comandada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de Estados Unidos perdieron la vida. Ha sido el año más mortífero para ambas agrupaciones bélicas.
La ISAF, compuesta por militares de 40 países, se creó en diciembre del 2001 por la ONU para secundar a las tropas del Pentágono en la ocupación y pacificación de Afganistán.
Hasta el 5 de octubre, Estados Unidos perdió mil 220 militares en nueve años de guerra.
En su desesperación e incapacidad por frenar el sostenido y creciente auge de la resistencia nacional, Estados Unidos y sus aliados acuden a las fracasadas operaciones militares para tratar de aniquilarla.
Esas ofensivas con decenas de miles de soldados, en especial marines de infantería, aún no rinden los frutos apetecidos por Washington, que se encuentra estancado y en bancarrota financiera.
Afganistán está bajo la ocupación de unos 100 mil soldados dirigidos por el Pentágono y otros 50 mil de la ISAF.
Sin embargo, lo que no se divulga es que durante esas ofensivas como siempre acontecen ''errores'' y ''tiros desviados'' sobre las aldeas y localidades enclavadas en esa cirugía militar, que figuran en los partes de guerra como santuarios de la insurgencia, las bajas las ponen los civiles, o sea sufren los llamados ''daños colaterales''.
Estadísticas de la ONU muestran que este año más de dos mil 200 civiles murieron en su mayoría por los ataques aéreos de Estados Unidos y la OTAN, un 30 por ciento más que en 2009.
Aunque la meta de la resistencia e insurgencia islámica es expulsar a todos los ocupantes foráneos y a la administración de Kabul, instalada, respaldada y financiada por Estados Unidos desde el 2002, el tiempo dirá la última palabra.
(*) El autor es Jefe de la Redacción Asia y ex corresponsal en China, Corea, Japón, la India y Vietnam.

Fuente: Telesur

Afganistán: nueve años de ocupación sin resultados

Estadísticas de la ONU muestran que este año más de dos mil 200 civiles murieron en su mayoría por los ataques aéreos de Estados Unidos y la OTAN, un 30 por ciento más que en 2009. Aunque la meta de la resistencia e insurgencia islámica es expulsar a todos los ocupantes foráneos y a la administración de Kabul, instalada, respaldada y financiada por Estados Unidos desde el 2002, el tiempo dirá la última palabra.

Por:     Manuel Navarro Escobedo 

Luego de nueve años de su invasión y ocupación, Estados Unidos y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) permanecen empantanados y sin esperanzas algunas en eliminar a los insurgentes islámicos, supuestos objetivos de su agresión a Afganistán.
Sin embargo, a juzgar por las operaciones desarrolladas a partir del 7 de octubre del 2001 del Pentágono, dentro de su campaña global contra el denominado terrorismo, el martirizado país centroasiático estaría ahora pacificado y ''gobernado por una poderosa administración étnica anti-talibán''.
De ahí que, la admisión de Washington de que se encuentra en la primera fase de una guerra (ocupación) potencialmente prolongada en Afganistán muestra el auge de la resistencia y su habilidad de adaptación en ese territorio islámico.
Esto figura en el informe elaborado por la secretaría norteamericana de Estado acerca de su denominado terrorismo en el mundo el cual reconoce que ''es probable que enfrentemos un enemigo resistente durante años'', en esa martirizada nación islámica fronteriza con Paquistán.
De ahí que, ante esa ''preocupación'' surge la premura de sus aliados de la OTAN en incrementar en decenas de miles de soldados sus unidades ocupantes en Afganistán, aunque con algunas resistencias.
La violencia se intensificó en todo el territorio afganos en los últimos años y está en su peor momento desde que Estados Unidos, secundado por Gran Bretaña y las fuerzas opositoras afganas, derrocaron a los Talibán en 2001.

Es cierto, en gran medida, que los musulmanes armados afganos y los segmentos que conforman la insurgencia comenzaron a aplicar en los últimos tiempos contra las tropas ocupantes una táctica similar a la iraquí: los ataques suicidas, que causan grandes bajas.
Esos ataque fatales con coches bombas en las turbulentas provincias sureñas de Kandahar, Helmand, Uruzgan, Zabul, Kunar, Khost e incluso Kabul son sucesos novedosos, que antes nunca se emplearon en las anteriores tres décadas de lucha fraticida entre afganos.
Las cifras son elocuentes: entre enero y septiembre del 2010 casi 560 efectivos agrupados en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), comandada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de Estados Unidos perdieron la vida. Ha sido el año más mortífero para ambas agrupaciones bélicas.
La ISAF, compuesta por militares de 40 países, se creó en diciembre del 2001 por la ONU para secundar a las tropas del Pentágono en la ocupación y pacificación de Afganistán.
Hasta el 5 de octubre, Estados Unidos perdió mil 220 militares en nueve años de guerra.
En su desesperación e incapacidad por frenar el sostenido y creciente auge de la resistencia nacional, Estados Unidos y sus aliados acuden a las fracasadas operaciones militares para tratar de aniquilarla.
Esas ofensivas con decenas de miles de soldados, en especial marines de infantería, aún no rinden los frutos apetecidos por Washington, que se encuentra estancado y en bancarrota financiera.
Afganistán está bajo la ocupación de unos 100 mil soldados dirigidos por el Pentágono y otros 50 mil de la ISAF.
Sin embargo, lo que no se divulga es que durante esas ofensivas como siempre acontecen ''errores'' y ''tiros desviados'' sobre las aldeas y localidades enclavadas en esa cirugía militar, que figuran en los partes de guerra como santuarios de la insurgencia, las bajas las ponen los civiles, o sea sufren los llamados ''daños colaterales''.
Estadísticas de la ONU muestran que este año más de dos mil 200 civiles murieron en su mayoría por los ataques aéreos de Estados Unidos y la OTAN, un 30 por ciento más que en 2009.
Aunque la meta de la resistencia e insurgencia islámica es expulsar a todos los ocupantes foráneos y a la administración de Kabul, instalada, respaldada y financiada por Estados Unidos desde el 2002, el tiempo dirá la última palabra.
(*) El autor es Jefe de la Redacción Asia y ex corresponsal en China, Corea, Japón, la India y Vietnam.

Fuente: Telesur

Campamentos administrados por pandillas, ambiente de anarquía, violaciones en masa, sexo a cambio de comida: esa es la situación en Haití a casi diez meses del terremoto que devastó al país, según la ONG Refugees International.
La portavoz de esta organización, Melanie Teff, estuvo de visita en el país y a su regreso le dijo a la BBC que había poca o ninguna protección para las personas vulnerables.
Teff pidió un incremento de la seguridad en los campos de damnificados.
El potente terremoto de enero mató al menos a 250.000 personas y dejó a un millón sin hogar.
Tras el sismo, una intensa campaña de recolección de fondos para la reconstrucción del país se puso en marcha.
Sin embargo, el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien visitó Haití este miércoles, dijo estar frustrado con la lentitud en la entrega ayuda prometida.
Y señaló que su país haría en breve una importante contribución.
Clinton, enviado especial de la ONU para Haití, visitó un campo de desplazados en Petion Ville, en la capital Puerto Príncipe, y reconoció que "los problemas de alojamiento" eran "siempre los más difíciles de solucionar".

"Estado de emergencia"

Según un blog de Emilie Parry, quien también formó parte de la comisión de Refugees International que viajó al país, "el pueblo de Haití se mantiene en un prolongado estado de emergencia".
Hay constantes informes de violación, de explotación sexual y violencia, al igual que los llamados "abortos calle" para niñas de 10 años
Emilie Parry, Refugees International
"Así como la parálisis de una lesión de la médula espinal conduce a úlceras por presión, atrofia y la pudrición de la piel en el paciente, la respuesta humanitaria en Haití se siente paralizada. Las redes de la comunidad local y los vínculos se están atrofiando, en los campamentos espontáneos se desarrollan úlceras, y el impulso, la ventana de oportunidad dentro de esta emergencia, ahora parece estar pudriéndose", indicó.
"El hedor de las aguas residuales y la basura impregna el aire que rodea los campos. Niños y adultos han desarrollado erupciones en la piel e infecciones debido a la falta de agua y las condiciones sanitarias en los campamentos. Las tiendas de campaña se han roto, cientos se esfumaron con las recientes tormentas y no queda ninguna seca, y es la mitad de la temporada de huracanes", escribió.
De acuerdo a Parry, "de los aproximadamente 1.100 - 1.300 campos de desplazados internos, seis tienen una constante presencia de policía internacional".
"Hay constantes informes de violación, de explotación sexual y violencia, al igual que los llamados 'abortos de calle' para niñas de 10 años. Si bien es cierto que hay mayor atención sobre este tema, la información sigue siendo anecdótica en lugar de recogida metódicamente para poder proporcionar la protección adecuada", agregó.

Viviendas, educación y apoyo

El ex presidente de Estados Unidos en su visita a Puerto Príncipe, Haití
El ex presidente de EE.UU. Bill Clinton visitó Puerto Príncipe.
La Comisión Interina por la Reconstrucción de Haití, dirigida por Clinton y el ex primer ministro haitiano Jean Max Bellerive, anunciaron este miércoles la aprobación de 18 nuevos proyectos con una inversión de US$777 millones.
Este dinero será utilizado para la construcción de unas 5.000 viviendas, la educación de 250.000 niños y el apoyo psicológico y jurídico a 50.000 mujeres y niños.
Clinton aseguró que el 30% de los 49 proyectos ya aprobados por la Comisión cuentan con apoyo financiero.
En total, en abril, la comunidad internacional se comprometió en una conferencia de donantes de la ONU a donar un total de US$9.900 millones tanto en ayuda inmediata y como a largo plazo.
Sin embargo, el gobierno haitiano ha publicado un estudio en el que estimó el costo de la reconstrucción en US$11.500 millones, distribuidos en gobernabilidad, medio ambiente, sectores sociales, infraestructura y producción.
Fuente: BBC Mundo

Haití: alertan por peligro de damnificados.


Campamentos administrados por pandillas, ambiente de anarquía, violaciones en masa, sexo a cambio de comida: esa es la situación en Haití a casi diez meses del terremoto que devastó al país, según la ONG Refugees International.
La portavoz de esta organización, Melanie Teff, estuvo de visita en el país y a su regreso le dijo a la BBC que había poca o ninguna protección para las personas vulnerables.
Teff pidió un incremento de la seguridad en los campos de damnificados.
El potente terremoto de enero mató al menos a 250.000 personas y dejó a un millón sin hogar.
Tras el sismo, una intensa campaña de recolección de fondos para la reconstrucción del país se puso en marcha.
Sin embargo, el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien visitó Haití este miércoles, dijo estar frustrado con la lentitud en la entrega ayuda prometida.
Y señaló que su país haría en breve una importante contribución.
Clinton, enviado especial de la ONU para Haití, visitó un campo de desplazados en Petion Ville, en la capital Puerto Príncipe, y reconoció que "los problemas de alojamiento" eran "siempre los más difíciles de solucionar".

"Estado de emergencia"

Según un blog de Emilie Parry, quien también formó parte de la comisión de Refugees International que viajó al país, "el pueblo de Haití se mantiene en un prolongado estado de emergencia".
Hay constantes informes de violación, de explotación sexual y violencia, al igual que los llamados "abortos calle" para niñas de 10 años
Emilie Parry, Refugees International
"Así como la parálisis de una lesión de la médula espinal conduce a úlceras por presión, atrofia y la pudrición de la piel en el paciente, la respuesta humanitaria en Haití se siente paralizada. Las redes de la comunidad local y los vínculos se están atrofiando, en los campamentos espontáneos se desarrollan úlceras, y el impulso, la ventana de oportunidad dentro de esta emergencia, ahora parece estar pudriéndose", indicó.
"El hedor de las aguas residuales y la basura impregna el aire que rodea los campos. Niños y adultos han desarrollado erupciones en la piel e infecciones debido a la falta de agua y las condiciones sanitarias en los campamentos. Las tiendas de campaña se han roto, cientos se esfumaron con las recientes tormentas y no queda ninguna seca, y es la mitad de la temporada de huracanes", escribió.
De acuerdo a Parry, "de los aproximadamente 1.100 - 1.300 campos de desplazados internos, seis tienen una constante presencia de policía internacional".
"Hay constantes informes de violación, de explotación sexual y violencia, al igual que los llamados 'abortos de calle' para niñas de 10 años. Si bien es cierto que hay mayor atención sobre este tema, la información sigue siendo anecdótica en lugar de recogida metódicamente para poder proporcionar la protección adecuada", agregó.

Viviendas, educación y apoyo

El ex presidente de Estados Unidos en su visita a Puerto Príncipe, Haití
El ex presidente de EE.UU. Bill Clinton visitó Puerto Príncipe.
La Comisión Interina por la Reconstrucción de Haití, dirigida por Clinton y el ex primer ministro haitiano Jean Max Bellerive, anunciaron este miércoles la aprobación de 18 nuevos proyectos con una inversión de US$777 millones.
Este dinero será utilizado para la construcción de unas 5.000 viviendas, la educación de 250.000 niños y el apoyo psicológico y jurídico a 50.000 mujeres y niños.
Clinton aseguró que el 30% de los 49 proyectos ya aprobados por la Comisión cuentan con apoyo financiero.
En total, en abril, la comunidad internacional se comprometió en una conferencia de donantes de la ONU a donar un total de US$9.900 millones tanto en ayuda inmediata y como a largo plazo.
Sin embargo, el gobierno haitiano ha publicado un estudio en el que estimó el costo de la reconstrucción en US$11.500 millones, distribuidos en gobernabilidad, medio ambiente, sectores sociales, infraestructura y producción.
Fuente: BBC Mundo